bahia Ninh Binh

Ninh Binh y la Bahía de Halong en tierra

Datos prácticos al final de la entrada: alojamiento, transporte y visitas.

El tracatra del tren Orient Express, que nos lleva de Sapa a Hanoi, nos acuna durante las 8 horas que dura el trayecto. Llegamos a la estación a las 4am y una manada de taxistas nos atosiga para que montemos en su taxi dirección al centro. Comenzamos un tanteo de negociación para ver qué tipo de sablazo nos ofrecen, sabiendo que el centro está a poco más de 15 o 20 minutos andando. 150.000 dongs, unos 6 euros, fue su primera oferta. Me dio la risa. Les ofrecí 30.000 sabiendo que ninguna carrera de taxi en Hanoi debería costar más de 50.000. Bajaron a 80.000 pero yo insistí en ofrecer 30.000. 2 taxistas me mandaron a paseo y se pusieron a buscar nuevas víctimas. Vale, pues nos vamos andando. Es lo malo de llegar, siendo turista, a estaciones de tren en horas intempestivas; que las tarifas son abusivas.

Comenzamos a andar guiadas por la maravillosa aplicación City maps 2 go. Habíamos descargado el mapa de Hanoi previamente, y así, sin necesidad de datos y utilizando únicamente el GPS la app. te geolocaliza en el mapa y hace que moverse así sea bastante fácil, sobre todo cuando como yo, no entiendes bien los mapas. Nos encontramos con una pareja catalana y decidimos hacer el recorrido hasta el lago juntos, mientras compartíamos nuestras muy diferentes experiencias en Sapa, eso sí, con un denominador común: la lluvia.

Al llegar al lago, antes del amanecer, ya había montones de personas haciendo deporte en el parque, y hasta en mitad de la calle o en las escaleras de un centro comercial. No he visto gente más sana en mi vida. Entre lo sanísimo que comen y el deporte que hacen, no me extraña que la esperanza de vida sea bastante alta. Nos despedimos de los catalanes y nos fuimos hasta la Booking office del Shin Café en Hang Bac 116 (recomendamos evitarla a toda costa por lo que viene ahora). Esperamos sentadas en la escalera de una joyería hasta que la ciudad fue poco a poco cobrando vida. Movimiento de vendedoras callejeras que paraban a desayunar arroz en el puesto de otra vendedora, motos cargadas con todo lo que os podáis imaginar: cartones de huevos, un frigorífico, cajas de plástico hasta que no caben más…, la repartidora de periódicos en bicicleta, una mujer transportando una ternera muerta en la parte de atrás de su bicicleta… en fin, el día a día vietnamita.

A las 8.30 nos recogió una furgoneta de 12 plazas para llevarnos hasta Ninh Binh. Íbamos 3 parejas de mochileros (nosotras, un matrimonio francés, y una chica de Hawai y un chico de Israel que se habían conocido en Hanoi y habían decido continuar el viaje juntos) y un grupo de turistas vietnamitas que van a hacer la excursión de ida y vuelta a Tam Coc en el día. Tardamos en salir porque el conductor (agresivo donde los haya) le dio por detrás a la moto del policía que le había pedido parar para una inspección de papeles, y éste se había negado. Gritó como un energúmeno hasta que se apañó con ellos. Ya salimos casi una hora tarde. A pocos km de Ninh Binh, en medio de un cruce en una carretera, paran la furgoneta y nos dicen que eso es el centro del pueblo y que nos bajemos. Sí claro, porque somos tontos y no nos damos cuenta de que lo que pasa es que tienes prisa y quieres coger el desvío a Tam Coc directamente parar ganar el tiempo perdido. Nos negamos a bajarnos ahí. Sigue un par de km más y vuelve a parar. Esta vez nos esperan unos taxistas con ansias de guiris. La hawaiana que tiene internet comprueba en Google Maps que estamos aún a 6 km del centro. Discutimos durante un rato con el responsable de la agencia. Se niegan a acercarnos a pesar de ser lo acordado y de que no les cuesta nada.

El guía dice que como no nos pueden llevar porque se desvían mucho de su camino, paga el taxi por nosotros y le da 30000 a cada taxi. La mujer francesa no se fía pero no tenemos opción. Nos montamos en los taxis que van con cuentakilómetros. No he visto conducir más lento en mi vida. Le enseño la dirección del hotel al taxista y como un loco se rasca la oreja y me hace señas de que está lejos y hay que pagarlo. De pronto, para el taxi y señala el cuenta kilómetros para indicar que el dinero ha llegado hasta ahí. No habremos avanzado ni 1km. Nos pide más dinero para seguir. Nos bajamos. Si tenemos que pagar un taxi no será a ti. Se va enfadado y no hay manera de encontrar otro taxi. Vemos un autobús local que pone “Ninh Binh”. La hawaiana lo para y se acerca a preguntar. No hablan inglés pero le enseña un billete de 5000 y le indica la dirección con señas. Nos montamos y vemos que es un autobús muy raro; llevan paquetes y van parando para descargarlos. Nos da igual porque estamos avanzando. Nos bajamos en el centro y el hombre se niega a cogernos el dinero pero insistimos. La mayoría de la gente en Vietnam es así de maja pero los que trabajan con turistas y en concreto taxistas y autobuseros son la cara amarga de Vietnam.

Ya en Ninh Binh nos fuimos a un hotel que habíamos mirado: Xoan Hoa Hotel, todo un acierto. El dueño es un señor majísimo, con un inglés más que decente. Nos aconsejó sustituir Tam Coc (con mucha más fama por ser considerado la Bahía de Halong en tierra, más turístico y más caro) por Trang An con unos paisajes parecidos pero sin tanta fama. Como ya era tarde, decidimos ducharnos (qué rica sabe una ducha después de dos días sin pasar por el agua!), comer algo en el restaurante del hotel y dar una vuelta por el pueblo, que poco tiene que ver, la verdad. Después del madrugón y tras descubrir que en la tele vietnamita sólo dan telenovelas a todas horas, nos acostamos pronto para recuperar fuerzas.

Por la mañana desayunamos de lujo en el hotel y cogimos un par de bicis por 2$ cada una durante todo el día. Nos pusimos en carretera siguiendo las indicaciones y el mapa que nos había dado el dueño del hotel. Por supuesto, nos emocionamos pedaleando y se nos olvidó girar al llegar al hospital. Media vuelta. Después del hospital había que buscar dos elefantes de piedra. Lales fue a preguntar e imitó la trompa del elefante ante las risas de todos. Finalmente decidió dibujarlo. Resultó ser mucho más eficaz. Una vez los encontramos continuamos el camino ya dentro del parque nacional sin pérdida. Aparcamos las bicis en el parking por 15000 cada una y entramos en Trang An por 150000 la entrada con la barca. Compartimos barca con un matrimonio vietnamita y su hijo adolescente. Empezó o llover. La mujer era un cotorro muy gracioso. Ni papa de inglés pero se hacía entender: bang bang (pez), beeeeeeee ( para señalarnos que había una oveja), cachete en la cabeza para que nos agachásemos en las cuevas… Muy salada. Incluso en una parada nos compraron una botella de agua y nos ofrecieron de su almuerzo. Todas las barcas las llevan mujeres. En nuestro caso una mujer de Filipinas cuyo nombre ya no recuerdo. Tiene que tener unos brazos tremendos porque el paseo duró mas de 2 horas.

El paisaje es alucinante. Las fotos no le hacen justicia. Distintas tonalidades de verde dibujan el agua, la vegetación y las montañas. Durante el camino atravesamos cuevas de distintas longitudes y sobre todo, alturas. En 2 de ellas tuvimos que ir sentadas en el suelo (manda narices que fuésemos nosotras las más altas de la barca!!). Había que pasar totalmente agachados para no chocar con las rocas. Yo no sé cómo se las apañaba la señora para remar y sacarnos de aquellas cuevas. Alucinante. Tan alucinante como el paisaje que te encontrabas al otro lado de cada cueva. Rocas y montañas infinitas, silencio, naturaleza en estado puro y mucha paz. Tras bajar de la barca y despedirnos de nuestros compañeros de paseo, cogimos las bicis y seguimos la carretera hacia la antigua capital de Vietnam, Hoa Lu, que quedó prácticamente destrozada por la guerra. En la puerta de entrada al recinto todos los dueños de los bares y tiendas intentaron que aparcásemos las bicis en su local “for free”, decían, pero a cambio de que al recogerlas consumiésemos algo. Insistían en que no se podía acceder en bici pero a mi me dio en la nariz que no era más que un truco. Entramos con las bicis y efectivamente había bastante vietnamita paseando en bici por allí. Aprovechamos para hacer un pequeño picnic a base de fuet y piquitos que llevábamos de España (una de esas cosas que en algún momento, incluso en un país en el que se come de lujo, siempre viene bien).

Tras la comida, y para variar, nos perdimos un poco y en vez de ver la ciudad de Hoa Lu acabamos haciendo un recorrido por una aldea cerquita, muy ajena al turismo, cosa que a mi me gana. Y en lo mejor del paseo le dió por ponerse a diluviar y otra vez a desenvainar los chubasqueros. Nos metimos debajo de las hojas de una palmera esperando que fuese cosa de 20 o 30 minutos. Mientras esperábamos surgieron todo tipo de teorías sobre esa tormenta: no están pasando motos desde hace 10 minutos o sea que va a parar en breve y los locales, como lo saben, están esperando para no mojarse; mierda una señora; seguro que la tormenta la ha pillado en el camino y vive aquí al lado; no tardará mucho en parar. Esperamos 10 minutos más?; vale, nos vamos.” Y así, tras 40 minutos con las bicis y el chubasquero plantadas debajo de una palmera, decidimos comenzar el camino de vuelta a casa pasada por agua. Al poco comenzó a parar y el sol volvió a hacer acto de presencia. Aprovechamos el claro para ver una pequeña págoda y poco a poco fuimos cubriendo los 9 km que nos separaban del hotel.

Devolvimos las bicis y nos acercamos a un pequeño local de comidas para cenar un bol de “pho”, típica comida vietnamita a base de sopa, noodles y carne, que comen desde el desayuno hasta la cena. La señora, que no hablaba ni papa de inglés, nos llevó hasta la cocina para enseñarnos el repertorio de ingredientes que podíamos añadir al “pho” que se pronuncia “fo”. Nos sirvió un cuenco tan grande que fue imposible terminarlo y nos cobró 30.000 dongs (un euro y medio) cada una. Cogimos las mochilas y fuimos a esperar el bus nocturno que nos llevaría a Hué.

Datos prácticos para visitar Ninh Binh:

Alojamiento: Xuan Hoa Hotel: la habitación doble cuesta 10$. Es muy recomendable. Genial calidad-precio, trato inmejorable por parte de los dueños, alquiler de bicileta por 2$ al día, restaurante con comida bastante decente, y bien situado.

Transporte: para llegar lo ideal es el bus. Para moverse recomendamos alquilar una bicicleta con la que explorar la zona y llegar hasta la zona de Tam Coc o Nha Trang.

Visitas: Tam Coc o Nha Trang. Tam Coc es más famoso pero las barcas son más caras y el recorrido más corto. Nosotras vimos Nha Trang y nos gustó mucho. También es posible visitar la antigua capital de Vietnam, Hoa Lu.

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